Un chico llamado Carlos estaba enamorado de una princesa. Ya que ésta
lo había rechazado muchas veces, se puso muy celoso de todo hombre que se le acercaba. A pesar de todo,
el chico no sabía que la princesa se convertía en loba por las mañanas, cuando iba
a cazar.
La princesa era una gran cazadora, porque cazaba muchos animales y de
bastante variedad.
Todas las mañanas iba a cazar al bosque, y llegaba a casa a la hora de
comer. Eso sí, siempre iba sola, no dejaba que nadie le acompañase.
Allí en el bosque, la princesa se convertía en
loba al quitarse su ropa. Esta transformación le vino por herencia, ya que a un
antepasado suyo ya le ocurrió. Después cazaba y , al regresar, se echaba encima
de la ropa y se convertía otra vez en humana, marchándose a su casa. Un día el
chico la siguió, porque pensaba que tenía un amante en el bosque y se veían
todas las mañanas. Pero al llegar allí vio que la princesa se convirtió en
loba. Él le quitó sus ropas, que estaban en el suelo, para vengarse por haberlo
rechazado. Cuando la loba regresó, no encontró su vestimenta, y no pudo volver
a convertirse en la princesa que era.
Raquel Vicente
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