Cuando
Emily se asomó a la ventana vio el barco sin nadie vigilándolo. Se
vistió, desayunó y bajó a verlo de cerca. No se decidía a entrar
cuando, de repente, escuchó que alguien gritaba su nombre: era su
amiga Sally.
Después
de un rato hablando, las dos entraron al barco, simplemente por
curiosidad. Al entrar no vieron nade que les llamase la atención,
pero en el último piso observaron una puerta cerrada. Se acercaron
con sigilo ,y a la vez mucho miedo, porque no sabían qué aguardaba
tras la puerta. Cuando intentaron abrirla no pudieron; estaba cerrada
con llave.
Estuvieron
buscando la llave por todo el barco, pero no la encontraron, se
fueron a casa.
A la
mañana siguiente, Emily se dispuso a dar un paseo por la orilla de
la playa, cuando una ola llevó hasta sus pies una llave vieja y
grande. Corriendo, llamo a su amiga Sally, pero ella le dijo que por
la mañana no podía ir, que tenia que ser por la tarde. Las dos
comieron con mucha intriga. Por la tarde se vieron, pero no se
atrevían a entrar. Al final, con mucho valor, consiguieron poner un
pie en el barco. Fueron al último piso y, al abrir la puerta,
encontraron al padre de Emily muerto en una cama y a su lado una nota
que decía: “Tened cuidado con este barco, guarda muchos secretos e
historias misteriosas”.
Gabriela Botello
No hay comentarios:
Publicar un comentario