miércoles, 16 de enero de 2013

El barco de Gabriela...

Cuando Emily se asomó a la ventana vio el barco sin nadie vigilándolo. Se vistió, desayunó y bajó a verlo de cerca. No se decidía a entrar cuando, de repente, escuchó que alguien gritaba su nombre: era su amiga Sally.

Después de un rato hablando, las dos entraron al barco, simplemente por curiosidad. Al entrar no vieron nade que les llamase la atención, pero en el último piso observaron una puerta cerrada. Se acercaron con sigilo ,y a la vez mucho miedo, porque no sabían qué aguardaba tras la puerta. Cuando intentaron abrirla no pudieron; estaba cerrada con llave.
Estuvieron buscando la llave por todo el barco, pero no la encontraron, se fueron a casa.

A la mañana siguiente, Emily se dispuso a dar un paseo por la orilla de la playa, cuando una ola llevó hasta sus pies una llave vieja y grande. Corriendo, llamo a su amiga Sally, pero ella le dijo que por la mañana no podía ir, que tenia que ser por la tarde. Las dos comieron con mucha intriga. Por la tarde se vieron, pero no se atrevían a entrar. Al final, con mucho valor, consiguieron poner un pie en el barco. Fueron al último piso y, al abrir la puerta, encontraron al padre de Emily muerto en una cama y a su lado una nota que decía: “Tened cuidado con este barco, guarda muchos secretos e historias misteriosas”.

Gabriela Botello

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